TRICHOLOMA EQUESTRE: COMESTIBILIDAD





Desde hace virios años hay una gran polémica con respecto a su comestibilidad y toxicidad. Tradicionalmente ha sido considerada como un excelente comestible. Su nombre se refiere a su consumo desde la edad media por los caballeros, posiblemente recolectado junto al Tricholoma aurantum. Los casos de Rabdomiolosis severa ocurridos entre los años 1992 y 2000, con la coincidencia del consumo de setas de los Caballero en un periodo anterior y relativamente próximo, llevaron al Hospital Universitario Pellegrin en Burdeos a realizar estudios sobre la toxicidad de la seta.
Parece comprobado que la enfermedad se produce solo en algunas personas extremadamente sensibles a las toxinas que contiene la seta de los caballeros y a la ingesta de grandes cantidades en reducidos espacios de tiempo. Pero el riesgo de sufrir una enfermedad que puede llevar a la muerte, desaconsejan el consumo de este Tricholoma, por lo que se insiste en no consumir tricholoma equestre, siguiendo así, las directrices del Instituto Nacional de Toxicología.
La creciente popularidad del consumo de hongos silvestres ha llevado a un aumento de la incidencia de envenenamientos por setas. La mayoría de fatalidades son debidos a especies que contienene amatoxinas, causantes de hepatocitolisis fulminante, y a especies del género Cortinarius, que producen un daño agudo renal.
Desde 1992, 12 casos de rabdomiolisis tardía ocurrieron en Francia después de comidas que incluyeron cantidades grandes de la seta comestible Tricholoma equestre. Las circunstancias de estos 12 casos claramente implican a T. equestre como la causa. Se identificó el hongo positivamente, y no se halló ninguna otra causa, bacteriana, viral, fúngica, o enfermedad inmune o exposición a una toxina. Tres de los 12 pacientes murieron.
T. equestre crece extensamente por todas partes del mundo e investigada la rabdomiolisis al parecer inducida en 12 humanos por varias comidas sucesivas de T. equestre, se llegó a la conclusión de que la causa de la muerte de tres pacientes fue la intoxicación por T. equestre.
Después de 15 días en todos menos en tres de los pacientes, la tasa de enzimas del suero gradualmente se normalizó y la mayoría de síntomas desaparecieron, aunque la debilidad muscular persistió por varias semanas.
En los tres pacientes que murieron, la disnea creciente en reposo era el primer síntoma de deterioro más amplio, y se siguió de encharcamiento creciente basal en ambos pulmones, lo que llevó a ingresarlos en la unidad de cuidados intensivos. Los tres tenían hipertermia, señales de miocarditis aguda, arritmia, incluso fracaso cardiovascular, y evidencia de disfunción renal, incluyendo elevado nivel de nitrógeno ureico de la sangre y creatinina del suero e hipocalcemia y nivel normal de proteínas totales. A pesar de cuidados intensivos fisiológicos incluso, en un caso, hemofiltración venovenosa continua, los tres murieron. La autopsia reveló lesiones del miocardio idénticas a las lesiones musculares, en uno de los pacientes también lesiones renales, y en ninguno lesiones hepáticas.
Por todo ello el Ministerio de Sanidad y Consumo, en 2006, prohíbe cautelarmente la comercialización de cualquier presentación del Tricholoma equestre en todo el territorio nacional, así como su importación., como se puede ver en la siguiente Orden:
18759 ORDEN SCO/3303/2006, de 23 de octubre, por la que se prohíbe cautelarmente la comercialización de la seta Tricholoma equestre. El Código Alimentario Español, aprobado por el Decreto de Presidencia del Gobierno 2484/1967, de 21 de septiembre, regula aspectos sanitarios de las setas y hongos dentro del capítulo de «Hortalizas y verduras», incluyendo un listado de hongos y setas comestibles entre las que se encuentra el Tricholoma equestre Fr. El Tricholoma equestre, conocido como «seta de los caballeros», ha sido considerada a lo largo de la historia como «buen comestible», figurando en muchas ocasiones con la calificación de «excelente». Sin embargo, en los últimos años se han publicado estudios que relacionan el consumo de grandes cantidades de esta seta en días sucesivos con casos de rabdomiolisis, con un cuadro de lesiones de la musculatura estriada, que en tres ocasiones dieron el resultado de muerte.
En la actualidad, el término Tricholoma equestre agrupa tres especies, subespecies o variedades, existiendo confusión respecto de la nomenclatura y clasificación: Tricholoma equestre, Tricholoma auratum y Tricholoma flavovirens, y los estudios realizados no han podido determinar cuál es exactamente la especie involucrada. Si bien los casos clínicos se han relacionado con el consumo de grandes cantidades de esta seta de forma reiterada, no ha podido determinarse, hasta la fecha, la dosis tóxica tras un consumo único o repetido, por lo que no es posible fijar una dosis tolerable. Teniendo en cuenta lo expuesto, y a pesar de estar considerada como comestible en el Código alimentario Español, conviene, de forma inmediata e invocando el principio de precaución en la gestión del riesgo descrito, asegurar mediante medidas específicas apropiadas que se impida su comercialización hasta que se profundice en los conocimientos sobre la seguridad alimentaria del consumo de dicha seta. La posibilidad de actuar por parte de las autoridades sanitarias en circunstancias de riesgo para la población se encuentra prevista a su vez en los artículos 24, 25.2 y 26.1 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, por lo que debe ordenarse la prohibición de la comercialización del Tricholoma equestre, con carácter preventivo y transitorio, en tanto en cuanto no se disponga de estudios que aseguren la ausencia de riesgo por su consumo.
En la elaboración de esta disposición han sido oídos los sectores afectados, consultadas las Comunidades Autónomas, y ha emitido informe preceptivo la Comisión Interministerial para la Ordenación Alimentaria. Esta orden se adopta en virtud de las competencias exclusivas que atribuye al Estado el artículo 149.1.16.a de la Constitución Española, y de acuerdo con lo previsto en los artículos 24, 25.2 y 26.1 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad.
En su virtud, dispongo:
Artículo 1. Prohibición cautelar. Hasta que se disponga de estudios que permitan asegurar la ausencia de riesgo por su consumo, se prohíbe cautelarmente la comercialización de cualquier presentación del Tricholoma equestre en todo el territorio nacional, así como su importación.
Artículo 2. Especies afectadas. A efectos de esta orden, se considerarán como una sola especie las siguientes: Tricholoma equestre, Tricholoma auratum y Tricholoma flavovirens.
Disposición final primera.
Título competencial.
Esta orden se dicta al amparo de lo dispuesto en el artículo 149.1.16.a de la Constitución Española, por el que se atribuye al Estado la competencia exclusiva en materia de sanidad exterior y bases y coordinación general de la sanidad.
Disposición final segunda.
Entrada en vigor. La presente orden entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado». Madrid, 23 de octubre de 2006.–La Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado.
 




ENTREVISTA CON JOSE M. SAN (PERIODICO U. CASTILLA LA MANCHA)



Micología conquense 

Con la llegada del otoño se produce la mayor parte del nacimiento de hongos y setas en España, los cuales son aprovechados en la cocina o como afición a su recolecta. La Serranía de Cuenca es una zona geográfica de abundancia en lo que respecta a estos hongos, cuya aparición es propiciada por el clima húmedo y la altitud que presenta la zona. Determinadas variedades de hongos solo crecen a determinadas altitudes, como las especies boletus edulis o marzuelos, que solo aparecen en zonas de una altitud mayor a los 1.000 o 1.200 metros, o los boletus pinícolas, cuya aparición se produce entre los 1.200 y los 1.400 metros de altitud. El factor de la altitud ha de ir acompañado de un grado de humedad correcto, con unas lluvias que propicien el nacimiento de setas sin que haya heladas.
Con el paso del tiempo, cada día son más las personas que se dedican a la recolecta de setas y hongos por distintas razones, desde personas con tiempo libre que lo toman como un hobby hasta personas que se dedican a la comercialización de este producto. Aunque la campaña principal se produce en otoño, también en primavera aparecen distintos hongos consumibles. El monte es el lugar de trabajo de esta serie de aficionados y trabajadores.
La micología es la ciencia que se dedica al estudio de los hongos y setas, de bastante complejidad, ya que el mundo de la micología está en constante cambio. Existen setas que antes se encontraban en la categoría de comestibles y que actualmente no lo son, es decir, la cantidad de ingredientes que forman una seta, los nutrientes que absorbe de la tierra, son tantos que hacen que los diferentes tipos de especies se encuentren con distintas modificaciones. Sin ir más lejos, en la Serranía Conquense podemos encontrar el tricoloma equestre, una especie de hongo cuya clasificación era comestible hasta hace cinco años, cuando se produjeron una serie de muertes tras la ingesta de este hongo, tras diversos estudios y análisis ha sido catalogado como tóxico.
Los riesgos de una intoxicación por ingesta de un hongo tóxico son diversos, desde una pequeña indisposición intestinal hasta la muerte instantánea. Los síntomas de intoxicación también son diversos, pudiendo manifestarse en unas horas después de la ingesta o trascurridos varios días. Las intoxicaciones más leves se manifiestan con reacciones trascurridas dos o tres horas después de haber las tomado, con mareos, vómitos, diarreas, etc, cuyo caso puede ser tratado con un prematuro tratamiento médico, que puede suponer la salvación en estos casos. Las más graves, cuyos síntomas se hacen patentes trascurridos varios días después de haberlas ingerido, son de difícil tratamiento, pues cuando los síntomas aparecen, el hígado ya presenta traumatismos severos, llegando a ser terminantemente mortal. Sobre todo, las intoxicaciones se producen por la falta de información y la imprudencia a la hora de recolectar y consumir setas y hongos.
En la Serranía de Cuenca podemos encontrar multitud de tipos de setas comestibles, desde el conocido níscalo, que es el tipo de hongo más recolectado, hasta lactarius deliciosus, agrocybe aegerita o seta de chopo, pleotorus ostreatum, amanitas caesareas, leccinum lepidum, boletus aereus, o rússula cyanoxantha. Este último tipo de setas, la rússula, son complejas en el sentido de su comestibilidad. Diversos procesos de identificación severamente dudosos y arriesgados exponen que hay que cocerlas junto a monedas, y si las monedas se ponen negras, son tóxicas. También existe la posibilidad de morderla, y en función del picor que produzca identificar si es tóxica o no. En la propia provincia de Cuenca podemos encontrar variedad de setas tóxicas, desde las amanitas muscareas, cuyos efectos no son mortales excepto si se produjese una ingesta en grandes cantidades, hasta los boletus de Satanás, las amanitas verna o las amanitas virosa, cuyos efectos si llegan a ser ingeridas son mortales.
La labor de recolectar setas y hongos con una finalidad comercial conlleva una serie de perjuicios a los parajes naturales y al medio ambiente, pues gran parte de esta gente se dedica a rastrillar la zona levantando el terreno del monte, lo que destroza el micelio del hongo y las hongueras en general. Para contrarrestar esta práctica que destroza el ecosistema hay que tener un conocimiento especial de la materia, es decir, ser respetuoso y buscar los hongos de la forma correcta, que sería abrir la tierra con una navaja e identificar si el hongo es comestible o no. Con el levantamiento de jumas y la damnificación de los micelios, la reproducción de hongos se prolonga entre tres y cinco años. Por su parte, el vertido de basuras o los incendios no representan un grave problema debido a la legislación actual.
En cuanto a la regulación sobre la práctica de recogida de setas y hongos, en Cuenca generalmente no está regulada, salvo en localidades como Valdemeca o Valdemoro de la Sierra. Sin embargo, las acotaciones destinadas a la práctica no son prácticas, pues no están bien diseñadas ni tienen la señalización correspondiente, como ocurre en la zona en que confluyen el término municipal de Valdemeca y Valdemoro de la Sierra, donde solo existe señalización en la parte del coto más próxima a Valdemeca. Debido a la trascendencia de localidades como Valdemeca, Sotos o Villalba de la Sierra en cuanto a hongos se refiere, se suelen realizar anualmente cursos y jornadas micológicas donde los interesados pueden aprender de forma práctica y teórica más sobre esta ciencia.

                                 Domingo Martínez Colmenar

Domingo Martínez Colmenar, autor del blog Hongos y setas Serranía Conquense[1], es un vecino de la localidad de Cuenca con gran afición por la micología y que lleva más de 40 años en el mundo de la micología. Es autodidacta, es decir, su conocimiento se basa en su propia experiencia, en la investigación, búsqueda y comparación de ejemplares, análisis de hongos y esporas. Se posiciona a favor de la regulación y el establecimiento de cotos, como ocurre en la provincia de Soria, donde se paga una cantidad de dinero estipulada y se establece un límite de cantidad de setas a recoger. Entre las ventajas con las que cuenta la regulación estaría la respetuosidad con el medio ambiente y el evitar prácticas como la recogida de setas con bolsas de plástico en vez de con cestas. Como dice Domingo, “el monte es de todos, sí, pero es de todos los que lo respeten, no de los que van a destruirlo”.
Por sus cualidades, por su sabor y por su popularidad, la seta más demandada es la trufa negra o tuber nigrum, que, en función de la temporada, se encuentra en el mercado entre 800€/kg y 1.200€/kg. Además, este tipo de hongo es cultivable, existiendo viveros donde venden la planta sobre la que cultivar la trufa. Es un proceso muy laborioso, pues los primeros resultados surgen a los nueve o diez años, aparte de que factores como el pH, el terreno o la humedad tienen que estar regulados para obtener buenos resultados. Sin embargo, para Domingo, su seta preferida es la amanita caesarea u oronja, ya que es más económica, fácil de encontrar y fácil de conservar.

CULTIVO DE TRUFA NEGRA


España es uno de los países mayores productores de trufa negra silvestre, y sin embargo, hasta hace pocos años, no se había prestado mucha atención al cultivo de la trufa. Hoy la situación socioeconómica obliga buscar nuevas fuentes de empleo y nuevas alternativas para los campos españoles. El cultivo de la trufa es una de estas alternativas, sobre todo, en zonas montañosas de economía deprimida, en cultivos agrícolas abandonados, y en olivares de montaña que han perdido su rentabilidad por competencia con olivares instalados en zonas llanas con nuevos métodos agronómicos. Es decir, cultivar trufas resulta muy rentable y tiene un nicho libre para su cultivo.
Las trufas son hongos subterráneos o hipogeos de la clase Ascomicetos, orden Tuberales, familia Eutuberáceas y género Tuber.
Hasta la fecha en Europa se han encontrado veintiuna especies diferentes del género Tuber. Solamente unas pocas son comestiblemente apreciadas. Las de mayor valor comercial son las tres siguientes:
1.- Tuber nigrum Bull (= T. melanosporum Vitt.). Es la llamada trufa negra o de Perigord y la más apreciada en España y Francia.
2.- Tuber brumale Vitt. Es una trufa negra muy similar a la anterior pero de inferior calidad y precio. Se recolecta junto a T. nigrum en los bosques españoles. Para su correcta separación hay que adquirir experiencia.
3.- Tuber magnatum Pico. Es la trufa blanca de Italia y la que alcanza los precios más elevados en el mercado.
Hasta hace poco tiempo toda la producción de trufa era natural y procedía de la que se recolectaba en los bosques, pero en los últimos años se han puesto en marcha técnicas de micorrización y cultivo que permiten obtener buenas producciones, siempre que se cumplan unos requisitos mínimos.
En España su nicho se encuentra en el este peninsular, encontrándose principalmente en las provincias de Teruel, Huesca, Castellón, Lérida, Barcelona, Soria y Guadalajara, y también de otras, como Navarra, Cuenca, Albacete, Granada, Jaén e incluso, esporádicamente, en Murcia. Se estima, que hoy en día, alrededor del 30 o 40% de la producción mundial de trufa negra proviene de nuestro país.
MAPAS DISTRIBUCIÓN DE LA TRUFA NEGRA EN ESPAÑA



Si quieres emprender un proyecto de plantación trufera hay tres cuestiones básicas para tener éxito:
1.- Planta de calidad.
2.- Suelo y clima adecuados.
3.- Cuidado de la plantación.
Lo primero es saber que Plantas simbiontes son capaces de acoger el cultivo de la trufa. Solo unas pocas pueden mantener una producción trufera estable, de las cuales las más frecuentes en España son la encina (Quercus ilex), el quejigo (Quercus faginea), el roble pubescente (Quercus humilis), la coscoja (Quercus coccifera) y el avellano (Corylus avellana), debiendo elegir cuidadosamente la especie y utilizar la que mejor se adapte a nuestra zona. Es fundamental disponer de plantas debidamente micorrizadas por la trufa negra para que una explotación tenga éxito. Hoy en día existen multitud de viveros que se dedican a esta labor.











Los suelos truferos son siempre calizos. Su Ph debe estar entre 7,5 y 8,5. Deben descartarse los suelos yesosos, salinos y los que se encharcan. La textura del suelo debe ser equilibrada, ni muy arcilloso ni muy arenoso. Debe hacerse un análisis del suelo previo a la plantación. La plantación se hace a marco real, utilizando de 200 a 400 plantas por hectárea, para facilitar la insolación del suelo.
Las condiciones climáticas, serían: veranos marcados por las tormentas estivales, con otoños libres de heladas, en sus primeras semanas al menos, e inviernos no excesivamente fríos, en los que las mínimas no desciendan de los 10 bajo cero durante un buen número de días consecutivos. En cuanto a las precipitaciones, con 500-600 litros/m2 suele ser más que suficiente.
La altitud ideal para el cultivo de trufa negra es de entre 800 y 1200 metros sobre el nivel del mar, aunque hay excepciones y así podemos encontrar trufas en zonas más bajas (Valencia) y en zonas con mayor altitud (Soria).
Disponer de una buena planta y un terreno favorable no es suficiente para que una plantación produzca en buenas condiciones.
Es necesario realizar una serie de labores como, preparar el terreno, laboreo del mismo, riego, abonado y podas.
Un año antes de la plantación es conveniente eliminar toda la vegetación existente con una labor profunda de subsolador o arado, seguida de varios pases de cultivador o de grada.
Con el movimiento de tierra del quemado se pretende que el agua de lluvia penetre en el suelo y que la humedad del mismo se conserve más tiempo. En plantaciones jóvenes hay que mantener el terreno limpio de hierbas alrededor de las plantas y realizar una escarda en superficie, con cultivador, a principios de primavera. En las plantaciones en producción, una escarda al año (marzo-abril) es suficiente.
Es aconsejable una poda de formación en las plantas. Con la poda se consigue dar una iluminación adecuada al suelo, así como favorecer la emisión de raíces superficiales, en detrimento de las profundas. Con la poda se consigue dar una iluminación adecuada al suelo, así como favorecer la emisión de raíces superficiales, en detrimento de las profundas.
El periodo de recolección de la trufa comprende el periodo invernal desde finales de noviembre hasta mediados de marzo. Su recolección se realiza con la ayuda de perros adiestrados que la localizan en el suelo mediante el olfato.
La planta comienza a producir a los 10-12 años dependiendo de muchos factores, tipo de árbol, terreno, clima, existencia de riego, etc. Cuando entre en plena producción, a los veinte o veinticinco años, se pueden esperar rendimientos entre 10 y 20 kg/Ha en secano y de 20 a 50 Kg/Ha si se riega. Este periodo de máximo rendimiento dura unos 10 años. A los treinta o treinta y cinco años comienza el declive, hasta que a los cuarenta o cuarenta y cinco años, la producción se vuelve insignificante.